Esther Paz Frade, Arquitecto de Pozuelo de Alarcón
[ Artículo publicado en el número 14 de la revista, año 2022 ]
No soy negacionista del cambio climático, vaya por delante. Pero… . Pero no me gusta coger el rábano por las hojas, sino siempre ir a la raíz de las cosas.
Así que ante este tema lo primero que me planteo es: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Según la Geología este planeta nuestro está en la Cuarta Glaciación, por detrás de otras tres glaciaciones, cuando los hielos han cubierto la Tierra y con sus consecuentes Períodos Interglaciares, a lo largo de los millones de vueltas que nuestro planeta ha dado alrededor del sol, léase años. Durante los períodos interglaciares, cuando las temperaturas se adueñaban de todo se desarrollaron grandes masas boscosas que debido a los grandes cataclismos dieron lugar a los grandes depósitos de petróleo que hoy por el momento disfrutamos. Y digo “por el momento” porque tarde o temprano se agotarán y “disfrutamos” aunque son los responsables de muchos de los males en que ha derivado su uso.
Cataclismos y cataclismos han moldeado esta Tierra: nacimiento de las grandes cadenas montañosas, volcanes, volcanes submarinos, enormes tsunamis, choques con meteoritos a lo largo de su loca carrera por el espacio sideral rodeando al sol. Uno de estos enormes meteoritos muy probablemente provocó la extinción de los grandes saurios y a poco estuvo de hacer desaparecer totalmente la vida.
Si no recuerdo mal, al principio de los tiempos terrestres todos los continentes estaban unidos en un supercontinente que hemos llamado Pangea (pan=todo, gea=tierra) que se fue desgajando y dando lugar a la configuración actual del planeta. Encontramos fósiles marinos a grandes alturas lo que nos dice que esas tierras han estado bajo el agua. El magma que corre bajo nuestros pies sale al exterior cuando le parece bien como en el volcán de Cumbre Vieja en La Palma, aunque esto haya sido “peccata minuta” comparado con la explosión del Krakatoa, la del Pinatubo o la del Mont Peleé en tiempos históricos, o la que dio lugar a la isla de Santorini en tiempos prehistóricos.Y todo ello sin nuestra colaboración.
Así que cada vez que se habla de Cambio Climático, así, con mayúsculas, pienso que efectivamente las señales son de que se está produciendo un cambio, y la acción del hombre posiblemente lo está acelerando. Pero la Tierra, ella solita se las apaña para reventar cualquier pronóstico.
¿Necesita la Tierra un empujón para cambiar algo? Pues sí y eso me tiene muy preocupada. Hay en este momento dos cabezas locas, a quienes les gusta jugar a la guerra nuclear. Putin y Kim Jong-Un están a la cabeza de los mayores peligros que acechan hoy a la Tierra y a la Humanidad.
