a vueltas con el cambio climatico y la movilidad . pozuelopiensa

A vueltas con el cambio climático y la movilidad

Bienvenido Nieto Gómez. Director del Secretariado de la Pastoral del Tráfico. Archidiócesis de Madrid

[ Artículo publicado en el número 14 de la revista, año 2022 ]

Es una realidad, cada vez se hace más patente y se manifiesta de forma real, en el día. Estoy hablando del cambio climático. Muy de actualidad en las agendas de los gobiernos, de los medios de comunicación y de las principales instituciones mundiales como es la ONU.

Y en ello estamos nosotros, ciudadanos de a pie, viendo y notando como nuestras costumbres y modos de vida se van alterando y modificando. Lo notamos en su vida cotidiana, como se alargan las sequias, como se producen cada vez con más frecuencia situaciones de climatología adversa (DANAS, activación de volcanes, terremotos, grandes y devastadores incendios y así sucesivamente).

Suelo decir entre mis conocidos que el tan alardeado cambio climático, viene dándose desde que este humilde servidor vio la luz, y seguramente desde tiempos pretéritos de mis antepasados. Pero ahora se deja ver, notar y sentir de una forma alarmante.

Y el hombre ante esta situación no puede ni debe de permanecer impasible. Una de las primeras acciones que toda la Unión Europea aprobó es la reducción de las emisiones de CO a la atmosfera y para ello se empieza cambiando el modelo de movilidad entre las personas, fomentando el uso de combustibles menos contaminantes o utilizando otras fuentes de energía como es la energía eléctrica, la pila de combustible de hidrógeno, etc.

impasible. Una de las primeras acciones que toda la Unión Europea aprobó es la reducción de las emisiones de CO a la atmosfera y para ello se empieza cambiando el modelo de movilidad entre las personas, fomentando el uso de combustibles menos contaminantes o utilizando otras fuentes de energía como es la energía eléctrica, la pila de combustible de hidrógeno, etc.

Y, esta fecha, -permítanme la licencia- está a la vuelta de la esquina; una de las decisiones que ha impulsado el Consejo de la Unión Europea es que los estados miembros, adapten su legislación para frenar este cambio climático tan dañino para la salud de los seres vivos, empezando por el ser humano, y poder lograr los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) impulsado por el Consejo de la ONU.

El Estado Español, ha promulgado la Ley de Cambio Climático y se está trabajando ya desde el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en la Ley de Movilidad Sostenible (existe un anteproyecto de Ley, en fase de información Pública), cuyos objetivos se dirigen fundamentalmente a tomar medidas que puedan poner freno a esta aceleración en el cambio climático.

Y, ante esta tesitura, todas las administraciones se están interesando en buscar nuevos modelos de movilidad en las ciudades y pueblos. Una de las exigencias que contempla la Ley del Cambio Climático es que los municipios de más de 50.000 habitantes tienen que tener establecido y definido la denominada zona de bajas emisiones (ZBE).

Estamos leyendo bien, en un municipio como el nuestro el de Pozuelo de Alarcón, antes del día 31 de diciembre de 2023 tiene que tener unas zonas señalizadas de bajas emisiones. Y, aquí, es donde puede estar el objeto de esta columna. En cómo nos va a afectar a nuestra movilidad diaria y si se quiere rutinaria en Pozuelo de Alarcón.

Está claro que no nos va a quedar más remedio que adaptarnos, que en muchos casos cambiar nuestro modo de movernos y desplazarnos. Cierto es que estos cambios pueden conllevar grandes desembolsos económicos, tanto a nivel particular como a nivel de inversiones de la administración local. Creo que no nos queda otra. Pero a mi humilde entender es necesario una divulgación informativa, formativa y preventiva para que no nos pille de sorpresa.

Porque a día de hoy, cualquiera de nosotros como ciudadanos no hemos tenido conocimiento de la misma si no es para recordarnos alguna norma coercitiva o restrictiva. En mi opinión, una pena. Tengo la sensación que siempre pasa igual.

Pero vayamos al día a día. En nuestros desplazamiento en la mayoría de la acciones se desarrollan en el ron de peatón. Y, como personas, desempeñando el rol de peatón, vemos como las cifras de fallecidos han crecido de forma alarmante, no solo en el ámbito urbano (pueblos, ciudades) sino también (de ahí lo llamativo) en el ámbito interurbano. A día de hoy según datos publicado por la DGT, las personas fallecidas como peatones en carreteras es de 72. Solo de pensarlo se hiela la sangre. Insisto, sólo son cifras de vías interurbanas, sin conocer los datos de las vías urbanas.

Cifras que nos deben obligar a pensar que algo no se está haciendo bien. La movilidad en calles y carreteras, no debe ser nunca una potencial necrópolis. La vida es un bien muy costoso para jugar con ella de una forma tan a la ligera.

Creo que es deber de todas las administraciones el sumar esfuerzos para que se puedan poner freno y evitar tanto dolor en la movilidad de las personas en calles y carreteras. Y, ahora, con las nuevas formas de movilidad se tienes una oportunidad única para realizarlo. Me atrevo a proponer que estos 17 ODS marcados y fijados por la OMS, deben ser el punto de partida para lograrlo. Ahora bien, es preciso fijar una formación y educación con un carácter eminentemente antropocéntrico, esto es, poner a la persona en el centro de la misma, velando y vigilando que sea la menos perjudicada. Y no solo con medidas coercitivas y/o restrictivas, es preciso y necesario impulsar acciones formativas y preventivas tendentes a cambiar hábitos y conductas más propios de siglos pasados que los que actualmente exige la sociedad de la movilidad que vivimos.

Y, ya en los prolegómenos de la semana de la movilidad y del día sin coches, es un buen momento para pensarlo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *